Entré en el establecimiento, la librería de la Casa del Libro de Oviedo, a las siete y veinticinco de la tarde del veintidós de Febrero, año dos mil diecinueve. La escritora veterana Beatriz Alonso presentaría su libro El viaje de Catula Prim cinco minutos después, junto con una representante de su editorial, Camelot Ediciones. Sin embargo, no fue hasta las siete y treinta y siete minutos que las dos mujeres llegaron al lugar y tomaron asiento para dar comienzo a su discurso y entrevista.
Los asistentes al evento, un grupo de no más de veinticinco personas, guardamos silencio para poder escuchar a la escritora, pero fue la responsable de la editorial la que empezó a hablar, explicando a los presentes que no era la primera vez que la autora publicaba un libro editado por ellos y animando a hacer preguntas, alegando que hacen la entrevista mucho más interesante y amenizan la presentación. Fue entonces cuando Beatriz Alonso pronunció sus primeras palabras, agradeciendo la asistencia de los que allí nos encontrábamos y pasando el relevo una vez más a su compañera, lo que dio lugar a una breve exposición de la biografía de la novelista.
Entre risas y bromas por parte de Alonso, lanzando incluso alguna pulla a un conocido equipo de fútbol gijonés, procede a leer el resumen de la contraportada para introducirnos la historia con la que pretende encandilarnos y nos cuenta los métodos que siguió para documentarse y poder así darle forma a un relato consistente y sin fisuras. Relata cómo su intención era no sólo escribir una novela romántica sino también con cierto deje humorístico, y cómo una serie de islas de la geografía española, en especial la balear Cabrera, la inspiraron para desarrollar la localización de su obra. La trabajadora de Camelot Ediciones, que se había mantenido en silencio durante la exposición de la escritora, hace un chiste sobre la velocidad de ésta dado que su siguiente pregunta iba a ser precisamente sobre el proceso de documentación, pero ella se le adelantó. Le pide entonces que cuente parte de la historia o lea un fragmento, a lo que Alonso responde con nerviosismo pues no quiere hacer spoilers a los posibles lectores, pero accede y lee una parte perteneciente a lo que sería el diario de la protagonista. Ante esto, se le pregunta si puede hablarnos sobre los personajes principales. Cuenta que Catula Prim, la protagonista, es una mujer liberal y decidida, aún estudiante, que se ve obligada, por razones desconocidas para aquellos que no habíamos leído el libro, a convivir con un farero al que describe como machista y anacrónico.
Una de las asistentes al evento levantó la mano en aquel momento para realizar una cuestión referente a otras obras de la autora, preguntando sobre la mitología y fantasía que poblaban todas sus novelas, a lo que la propia encargada de la editorial responde dando a entender que en su empresa literaria es conocida por tener numerosas publicaciones fantásticas y repletas de datos mitológicos. Acto seguido, le pregunta a la novelista por el origen de su inspiración para crear El viaje de Catula Prim. “¿Viene de cosas que lees o es por algo específico?” Alonso nos explica que fue su intriga por la falta de presencia de Cabrera en el mundo literario, sumado a su amor por la historia, lo que la llevó a escribir sobre algo que guarda mucha relación con el pasado de la isla, aunque reconoce no haber estado nunca. Añade también que siempre escribe sobre lugares que conoce como el Principado de Asturias o País Vasco, y que esta es la primera vez que se sale de su propio molde.
Es entonces cuando, gracias a la participación de una de las personas que allí se encontraban, podemos comprobar el amor que siente la mujer por la historia universal pues, al preguntarle por el porqué del nombre de la protagonista de la novela, la autora comenzó a hablar ensimismada sobre Catulo, un escritor romano centrado en la literatura romántica y despreciado por Cicerón, y sobre el General Prim, un reconocido militar español del siglo XIX, nacido en la época en la que se narra la historia. La misma persona pregunta entonces qué es lo que diferencia a esta obra del resto de novelas que la escritora ha compuesto, a lo que tras sonreír y sacudir la cabeza responde con un inocente “ahí me has pillado”, pero asegura que es al que más esfuerzo le ha puesto, en el que más cuidados están los personajes y el que por más correciones ha pasado.
Ante la cuestión planteada por la editora sobre el proceso creativo que sigue, ella responde que no cree ni en las musas ni en la inspiración, sino en la disciplina y el compromiso. “Siempre sigo un horario y todos los días me obligo a escribir. Unos días consigues diez páginas, otro diez palabras. Lo importante es ser constante.” Expone que cuando cierra su ordenador portátil sigue pensando y dando vueltas al argumento y a las distintas maneras de las que podría continuar la historia, y que se ayuda de esquemas, dibujos y de esbozos de personajes para darle consistencia y evitar posibles incongruencias. Confiesa que durante el periodo en el que escribió el libro que ahora presentaba se vio obligada a hacer un parón debido a causas personales, y que dejó apartado entonces su proyecto. Esto provocó que reincidiese en errores que ya había logrado evitar anteriormente, pero gracias a su equipo y la gente cercana logro esquivarlos una vez más.
La editora pregunta por última vez al público si tienen alguna duda, y ante el silencio de éste pasa a despedirse. Alonso agradece una vez más la asistencia y compañía, y deja claro que se encuentra disponible para cualquier consulta en su Facebook. Cuando el reloj marcaba las ocho y siete minutos, todos los que estábamos allí reunidos dimos por concluido el evento y, con calma, nos levantamos ordenadamente y abandonamos el lugar con inmensas ganas de sumergirnos en la aventura de Catula Prim.
Entre risas y bromas por parte de Alonso, lanzando incluso alguna pulla a un conocido equipo de fútbol gijonés, procede a leer el resumen de la contraportada para introducirnos la historia con la que pretende encandilarnos y nos cuenta los métodos que siguió para documentarse y poder así darle forma a un relato consistente y sin fisuras. Relata cómo su intención era no sólo escribir una novela romántica sino también con cierto deje humorístico, y cómo una serie de islas de la geografía española, en especial la balear Cabrera, la inspiraron para desarrollar la localización de su obra. La trabajadora de Camelot Ediciones, que se había mantenido en silencio durante la exposición de la escritora, hace un chiste sobre la velocidad de ésta dado que su siguiente pregunta iba a ser precisamente sobre el proceso de documentación, pero ella se le adelantó. Le pide entonces que cuente parte de la historia o lea un fragmento, a lo que Alonso responde con nerviosismo pues no quiere hacer spoilers a los posibles lectores, pero accede y lee una parte perteneciente a lo que sería el diario de la protagonista. Ante esto, se le pregunta si puede hablarnos sobre los personajes principales. Cuenta que Catula Prim, la protagonista, es una mujer liberal y decidida, aún estudiante, que se ve obligada, por razones desconocidas para aquellos que no habíamos leído el libro, a convivir con un farero al que describe como machista y anacrónico.
Una de las asistentes al evento levantó la mano en aquel momento para realizar una cuestión referente a otras obras de la autora, preguntando sobre la mitología y fantasía que poblaban todas sus novelas, a lo que la propia encargada de la editorial responde dando a entender que en su empresa literaria es conocida por tener numerosas publicaciones fantásticas y repletas de datos mitológicos. Acto seguido, le pregunta a la novelista por el origen de su inspiración para crear El viaje de Catula Prim. “¿Viene de cosas que lees o es por algo específico?” Alonso nos explica que fue su intriga por la falta de presencia de Cabrera en el mundo literario, sumado a su amor por la historia, lo que la llevó a escribir sobre algo que guarda mucha relación con el pasado de la isla, aunque reconoce no haber estado nunca. Añade también que siempre escribe sobre lugares que conoce como el Principado de Asturias o País Vasco, y que esta es la primera vez que se sale de su propio molde.
Es entonces cuando, gracias a la participación de una de las personas que allí se encontraban, podemos comprobar el amor que siente la mujer por la historia universal pues, al preguntarle por el porqué del nombre de la protagonista de la novela, la autora comenzó a hablar ensimismada sobre Catulo, un escritor romano centrado en la literatura romántica y despreciado por Cicerón, y sobre el General Prim, un reconocido militar español del siglo XIX, nacido en la época en la que se narra la historia. La misma persona pregunta entonces qué es lo que diferencia a esta obra del resto de novelas que la escritora ha compuesto, a lo que tras sonreír y sacudir la cabeza responde con un inocente “ahí me has pillado”, pero asegura que es al que más esfuerzo le ha puesto, en el que más cuidados están los personajes y el que por más correciones ha pasado.
Ante la cuestión planteada por la editora sobre el proceso creativo que sigue, ella responde que no cree ni en las musas ni en la inspiración, sino en la disciplina y el compromiso. “Siempre sigo un horario y todos los días me obligo a escribir. Unos días consigues diez páginas, otro diez palabras. Lo importante es ser constante.” Expone que cuando cierra su ordenador portátil sigue pensando y dando vueltas al argumento y a las distintas maneras de las que podría continuar la historia, y que se ayuda de esquemas, dibujos y de esbozos de personajes para darle consistencia y evitar posibles incongruencias. Confiesa que durante el periodo en el que escribió el libro que ahora presentaba se vio obligada a hacer un parón debido a causas personales, y que dejó apartado entonces su proyecto. Esto provocó que reincidiese en errores que ya había logrado evitar anteriormente, pero gracias a su equipo y la gente cercana logro esquivarlos una vez más.
La editora pregunta por última vez al público si tienen alguna duda, y ante el silencio de éste pasa a despedirse. Alonso agradece una vez más la asistencia y compañía, y deja claro que se encuentra disponible para cualquier consulta en su Facebook. Cuando el reloj marcaba las ocho y siete minutos, todos los que estábamos allí reunidos dimos por concluido el evento y, con calma, nos levantamos ordenadamente y abandonamos el lugar con inmensas ganas de sumergirnos en la aventura de Catula Prim.

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